25/07/2012
Han pasado cinco días desde que no sé nada de ella.
Lo último que recuerdo fue la mejor noche de mi vida. Ella y yo, bajo la templada y confortable luz de la luna, sintiendo el suave tacto de la arena de la silenciosa playa en nuestro cuerpo. Aún recuerdo perfectamente el olor de su pelo. Una fragancia irresistible, dulce y floral.
La luz de la luna hacía que sus ojos brillasen con una intensidad y profundidad envidiable. Siempre me han encantado sus ojos. Eran marrones, pero de un marrón tan claro, que podía compararse con el color de la miel.
Era una chica sensible y, con solo mirarle fijamente, podías intuir sus pensamientos.
Siempre me repetía lo mucho que le gustaban mis labios. Decía que eran dulces, pero salvajes a la vez. Que su color rojizo le recordaba a la sangre, y que adoraba sentir su carnoso tacto.
Cuando me besaba, era una sensación indescriptible. Sé que siempre se ha dicho que un beso es algo increíble, pero yo he probado otros labios aparte de los suyos y, puedo asegurar, que ninguno me hacía sentir como los suyos. Se convertían en una especie de hechizo que me paralizaba y me evadía del resto del mundo durante unos segundos.
Cuando cesaban, acariciaba su fina y suave mejilla, deseando que el momento durase para siempre.
Ella me preguntaba: "¿No te cansas de mí, después de tanto tiempo?". Pero como voy a cansarme de ella, si cada día que pasaba, el corazón me latía con más intensidad.
Es increíble que una sola persona pueda hacerme sentir así.
A veces pienso que es una locura haberme enamorado de ella, pero... ¿Quién no lo haría?
Pero ella... ahora ella está fuera de mi vida.
Estos días han sido muy duros, incluso se me ha pasado por la cabeza cometer una locura, pero pensé en que jamás volvería a verla y, de solo imaginarlo, el estómago se me revolvió y se me hizo un nudo en el pecho.
Lo nuestro era un secreto perfectamente guardado, como si de una caja fuerte se tratara. Pero un día y, tras un año de esconderlo de los demás, alguien descubrió la combinación y, nuestro secreto, salió a la luz.
No sé cuantas lágrimas llevo derramadas. Y es que me siento tan impotente...
Todos se escandalizaron cuando la noticia llegó a sus oídos, y sus padres le hicieron jurar que no volvería a acercarse a mi.
Espero no tener que acostumbrarme a esto.... A este continuo rechazo...
Por el simple hecho de que, tanto como ella como yo, seamos dos chicas totalmente enamoradas.
martes, 11 de diciembre de 2012
domingo, 4 de noviembre de 2012
Silencio.
Un simple movimiento en tus labios hace que el mundo se detenga. ¿Es normal? No lo sé.
Te llamo hermano por el simple hecho de que no hay palabra que describa la situación que ocupas en mi vida.
¿Sabes? En tres años me han pasado miles de cosas. Estoy segura que conocerte a ti, ha sido de lo mejor que me ha pasado.
Me siento impotente al no poder expresar de ninguna manera mis sentimientos. Por ti... Por ti recorrería todo el mundo.
Igual suena a cliché, pero lo daría todo por ti.
Por larga que sea mi vida, me faltarán años para demostrarte lo que significas para mi.
Mis mañanas empiezan con tu nombre, y mis noches terminan con tu rostro.
Supongo que cualquiera que leyera esto pensaría que estoy enamorada. El caso es... ¿Lo estoy realmente?
La línea que separa el amor de esto que sentimos es demasiado delgada, y ambos lo sabemos bien.
No quiero volver a caer en un pozo sin salida. No quiero volver a arrepentirme, no quiero tener que suplicar perdón, no quiero arrastrarme.
Y, lo más importante: no quiero herir a nadie.
Siento una increíble presión en el pecho, como si cada uno de mis movimientos fuese decisivo, como si un simple paso pudiera significar un constante remordimiento.
Dicen que el amor no es nada fácil.
Prefiero pensar que, simplemente, nada en la vida lo es.
Te llamo hermano por el simple hecho de que no hay palabra que describa la situación que ocupas en mi vida.
¿Sabes? En tres años me han pasado miles de cosas. Estoy segura que conocerte a ti, ha sido de lo mejor que me ha pasado.
Me siento impotente al no poder expresar de ninguna manera mis sentimientos. Por ti... Por ti recorrería todo el mundo.
Igual suena a cliché, pero lo daría todo por ti.
Por larga que sea mi vida, me faltarán años para demostrarte lo que significas para mi.
Mis mañanas empiezan con tu nombre, y mis noches terminan con tu rostro.
Supongo que cualquiera que leyera esto pensaría que estoy enamorada. El caso es... ¿Lo estoy realmente?
La línea que separa el amor de esto que sentimos es demasiado delgada, y ambos lo sabemos bien.
No quiero volver a caer en un pozo sin salida. No quiero volver a arrepentirme, no quiero tener que suplicar perdón, no quiero arrastrarme.
Y, lo más importante: no quiero herir a nadie.
Siento una increíble presión en el pecho, como si cada uno de mis movimientos fuese decisivo, como si un simple paso pudiera significar un constante remordimiento.
Dicen que el amor no es nada fácil.
Prefiero pensar que, simplemente, nada en la vida lo es.
miércoles, 13 de junio de 2012
Imbécil
Ya no es el mero hecho de lo que pasó hace un día. Es tu forma de responder. Estoy harta de que tu puto orgullo gane al corazón. Si te equivocas pides perdón, que no cuesta una mierda, siempre tengo que medir mis palabras para que no te ofendas
No hay palabra que te defina mejor, "orgulloso". ¿Prefieres quedar bien a que todo acabe mal? Y ¿cómo afrontas tus problemas? fácil, no lo haces. Siempre tienen que ir detrás tuya para que se pueda arreglar todo, pero, ¿sabes qué? eso se ha acabado. No pienso ser yo la que siempre tenga que disculparse, no pienso dejar que me controles con un simple "te amo", porque para mí significa mucho más de lo que significa para ti cuando lo dices.
Prometí hacer caso a la razón y no dejarme llevar por el corazón. Me doy cuenta de como eres en realidad, siento que odio como te comportas. Pero lo que más me duele, es que te amo, pase lo que pase.
miércoles, 25 de abril de 2012
Al principio me niego a quedarme en bikini, pero la temperatura ha ascendido y acepto a regañadientes. Me da la mano y me meto en el agua. La carne se me pone de gallina. Los ojos de Dani brillan demasiado para ser de noche. Sumerjo la cabeza en el agua y le miro fijamente. Él tiene una sonrisa traviesa dibujada en la cara, como siempre. Una ráfaga de viento cálido viene, y su pelo se despeina aún más. Las estrellas son lo único que iluminan el agua.
- Es la primera vez que me baño en la playa tan tarde, de pequeña me daba miedo.- Digo, en un tono casi inaudible.
- ¿Ahora estás asustada?
Sonrío.
- Un poco.
- Entonces tendré que hacer que te sientas segura, ¿no?- Responde, acercándose a mi.
El corazón se me acelera, estamos muy cerca. Su nariz casi roza la mía. Las olas nos mecen suavemente.
Dani levanta la cabeza y mira las estrellas. Yo le imito.
- Hoy el cielo está precioso. -Comenta él, susurrando.- Casi como tú.
Me ruborizo un poco y él se da cuenta. Suelta una pequeña carcajada y me agarra delicadamente la cintura. Acerca mi cuerpo al suyo y mis rodillas tocan las suyas. Estoy nerviosa, pero él parece tan seguro de lo que hace que me tranquiliza. Entonces, me abraza suavemente y me susurrra al oído:
- ¿Sigues teniendo miedo?
Sólo consigo que me salga una risa nerviosa.
- No.
Dani va a soltarme, pero cuando intenta alejarse, sin saber muy bien por qué, le digo:
- No, no dejes de abrazarme.
Él obedece y permanecemos abrazados un buen rato.
Es un momento extraño, somos los únicos en toda la playa. La orilla está desierta y ahí estamos nosotros, abrazados y sin mediar palabras, en medio del mar.
Cuando despierto es bastante tarde. Escucho a mi padre canturrear mientras prepara el almuerzo.
Llaman a la puerta y mi madre entra, sin darme tiempo a darle permiso. Sube las persianas y la luz me deslumbra.
- ¿Tienes idea de la hora que es?
No sé cuando llegué anoche, pero he dormido bastante. Me levanto y tras darle un beso a mi madre, salgo en pijama al salón. Mi hermano me hace una señal para que me siente en el sofá con él. Está viendo la tele y sólo lleva unas bermudas rojas.
- Anoche te escuché llegar bastante tarde.
Mierda. Bajo la cabeza y espero una reprimenda, pero esto no pasa.
- ¿Qué, algún amiguito especial?.- Dice, arqueando las cejas y guiñándome un ojo.
- Yo no tengo de eso, Rubén.- Respondo.
En realidad Dani no es mi novio, y tampoco me he parado nunca a pensar si me gusta realmente, aun que anoche sentí algo raro. Fue una sensación que nunca antes había tenido, cuando se me acercaba me ponía nerviosa, y sentía que mi estómago iba a explotar.
Mi hermano ríe y sigue mirando la televisión. Su móvil suena y tarda en encontrarlo, ya que está sentado encima. Yo me río de él y me lanza una mirada de odio, pero sigo riendo. Cuando va a contestar, le arrebato el móvil y contesto por él.
- ¿Sí?.- Respondo, alargando mucho la palabra.
- Hola... ¿Natalia?.- Dicen al otro lado del teléfono.
Tardo en reconocer su voz, hacía tiempo que no la escuchaba
- ¿Pablo? .- La voz me tiembla.
Le doy el teléfono a mi hermano sin decir nada más y vuelvo a mi cuarto.
- Es la primera vez que me baño en la playa tan tarde, de pequeña me daba miedo.- Digo, en un tono casi inaudible.
- ¿Ahora estás asustada?
Sonrío.
- Un poco.
- Entonces tendré que hacer que te sientas segura, ¿no?- Responde, acercándose a mi.
El corazón se me acelera, estamos muy cerca. Su nariz casi roza la mía. Las olas nos mecen suavemente.
Dani levanta la cabeza y mira las estrellas. Yo le imito.
- Hoy el cielo está precioso. -Comenta él, susurrando.- Casi como tú.
Me ruborizo un poco y él se da cuenta. Suelta una pequeña carcajada y me agarra delicadamente la cintura. Acerca mi cuerpo al suyo y mis rodillas tocan las suyas. Estoy nerviosa, pero él parece tan seguro de lo que hace que me tranquiliza. Entonces, me abraza suavemente y me susurrra al oído:
- ¿Sigues teniendo miedo?
Sólo consigo que me salga una risa nerviosa.
- No.
Dani va a soltarme, pero cuando intenta alejarse, sin saber muy bien por qué, le digo:
- No, no dejes de abrazarme.
Él obedece y permanecemos abrazados un buen rato.
Es un momento extraño, somos los únicos en toda la playa. La orilla está desierta y ahí estamos nosotros, abrazados y sin mediar palabras, en medio del mar.
Cuando despierto es bastante tarde. Escucho a mi padre canturrear mientras prepara el almuerzo.
Llaman a la puerta y mi madre entra, sin darme tiempo a darle permiso. Sube las persianas y la luz me deslumbra.
- ¿Tienes idea de la hora que es?
No sé cuando llegué anoche, pero he dormido bastante. Me levanto y tras darle un beso a mi madre, salgo en pijama al salón. Mi hermano me hace una señal para que me siente en el sofá con él. Está viendo la tele y sólo lleva unas bermudas rojas.
- Anoche te escuché llegar bastante tarde.
Mierda. Bajo la cabeza y espero una reprimenda, pero esto no pasa.
- ¿Qué, algún amiguito especial?.- Dice, arqueando las cejas y guiñándome un ojo.
- Yo no tengo de eso, Rubén.- Respondo.
En realidad Dani no es mi novio, y tampoco me he parado nunca a pensar si me gusta realmente, aun que anoche sentí algo raro. Fue una sensación que nunca antes había tenido, cuando se me acercaba me ponía nerviosa, y sentía que mi estómago iba a explotar.
Mi hermano ríe y sigue mirando la televisión. Su móvil suena y tarda en encontrarlo, ya que está sentado encima. Yo me río de él y me lanza una mirada de odio, pero sigo riendo. Cuando va a contestar, le arrebato el móvil y contesto por él.
- ¿Sí?.- Respondo, alargando mucho la palabra.
- Hola... ¿Natalia?.- Dicen al otro lado del teléfono.
Tardo en reconocer su voz, hacía tiempo que no la escuchaba
- ¿Pablo? .- La voz me tiembla.
Le doy el teléfono a mi hermano sin decir nada más y vuelvo a mi cuarto.
martes, 24 de abril de 2012
Me giro y recuerdo por qué siempre me ha hecho especial ilusión venir a la playa.
-Cuanto tiempo sin verte.
-Sí, hacía dos años que no venías por aquí, ya te echaba de menos.- Dice, sonriendo.
Es cierto, mis padres han tenido problemas y no pudimos veranear aquí.
Dani no ha cambiado nada. El mismo pelo rubio y rebelde, sus ojos color avellana, su piel morena... Y esa sonrisa tan deslumbrante.
De repente me coge la mano y me dice:
-Ven, quiero enseñarte algo.
Siento lo suaves que tiene las manos, nuestros dedos se entrelazan y me estremezco.
Él me guía por la orilla y nos alejamos bastante. El paisaje empieza a cambiar. Veo rocas gigantes en el agua y algún que otro cangrejo. Pasan 10 minutos hasta que llegamos. Veo una cueva bastante grande escondida entre unas rocas, en la orilla. Dani me ayuda a adentrarme en la cueva. Vamos dando saltitos de roca en roca, en una ocasión me resbalo, pero sus fuertes brazos me sujetan y ayudan a levantarme y consigo no caerme.
-¿Te gusta?
No puedo creer lo que veo. Es una cueva, pequeña pero preciosa. Las paredes están cubiertas de unas extrañas rocas con cristales de todos los colores. El suelo está cubierto de arena. En el centro de la cueva veo una hoguera que parece que no se haya encendido nunca.
- Dani... Esto es precioso.
- Lo sé. Lo encontré hace poco mientras intentaba cazar algunos cangrejos. A mi hermana pequeña le encantan.
No recuerdo bien a Martha. Ahora tendrá 4 años. Siempre ha sido tan rubia como su hermano, pero, a diferencia de él, sus ojos son verdes. Seguramente no se acuerde de mí.
Dani y yo nos sentamos alrededor de la hoguera y hablamos de todo lo que ha pasado en estos años.
Pasa una hora, dos horas. El tiempo se me pasa volando cuando estoy con él. En realidad no tengo claro que me guste, siempre ha sido un amigo especial. Por la entrada de la cueva veo que está atardeciendo
-Debería irme. Mis padres no saben donde estoy.
-Te acompaño, sabes que voy por el mismo camino que tú.-Responde Dani, sonriendo.
Llego a mi apartamento y Dani se despide de mí.
-Mañana te veo, ¿vale?.
Me besa en la mejilla y se aleja. Entro en mi casa y mi madre grita:
- ¿Dónde has estado? He tenido que hacer la cena con tu hermano, y se nos ha quemado la cena. Coge el teléfono y pide una pizza.
Obedezco, y me doy una ducha caliente. El agua me relaja. Entonces, recuerdo las palabras de Dani: "Mañana te veo, ¿vale?". ¿Qué quiere decir?, ¿Vendrá mañana a buscarme?. No me importa. Siempre me gusta estar con él.
Después de cenar me encierro a mi cuarto, abro las ventanas, apago la luz, y me tumbo en la cama. Las estrellas se ven perfectamente. Hoy no hay luna, el cielo está más oscuro de lo normal. Doy vueltas en la cama, pero no consigo dormir. Me siento en la cama y cruzo las piernas. Quiero salir a tomar aire fresco.
Hace frío, así que me pongo una chaqueta negra y salgo a hurtadillas. Llego a la playa, y me siento en la orilla. Nada mejor para relajarme. Cierro los ojos y dejo la mente en blanco.
De repente escucho a alguien chapotear en el agua. Alguien se acerca a mi nadando. Me incorporo e intento ver algo, pero no consigo distinguir nada. Entonces, una mano me agarra el pie, y yo grito sobresaltada.
Dani sale del agua, y empieza a reír a carcajadas.
- No tiene ninguna gracia, me has asustado. -Digo, muy seria.
- No te enfades como si tuvieses 5 años, tonta.
Me abraza, e intento zafarme de él porque está mojado.
- Quítate la chaqueta, sé que llevas el bikini debajo.
viernes, 20 de abril de 2012
La luz del sol que me da directamente a los ojos me despierta. Llevaré bastante tiempo durmiendo. El ruido del motor tiene un efecto tranquilizante en mí, de pequeña recuerdo que le decía a mi madre que el coche me mecía. Mi padre me observa por el espejo retrovisor, y al comprobar que he despertado, exclama:
-¡Ya era hora, hija!
Yo me incorporo y observo a mi hermano, que aún duerme. Me quedo mirándole, y me percato de lo mucho que ha crecido. Cuando era una niña siempre decía que quería llegar a ser tan alta como él. Igual en unos años, consigo alcanzarle.
Mi padre frena bruscamente, lo que me desconcentra de mis pensamientos.
-Hemos llegado.
Sí, por fin estamos otro verano más en la playa, en nuestro apartamento familiar. La verdad es que nunca me hacen mucha ilusión estos 15 días pero nunca me he quejado.
Mi padre aparca a unos metros del apartamento.
-¡Despierta, Rubén!- Grita mi madre.
Salimos del coche, cogemos las maletas y entramos en el apartamento, tras unos minutos andando.
Cuando entramos todo está igual que hace 2 años, el olor a madera me reconforta, y la temperatura más fría de lo normal es perfecta para el verano.
Entro a mi cuarto y suelto la maleta. Sin pensarlo, me pongo mi bikini azul, mis vaqueros cortos, y una camisa azul.
-¡Voy a la playa!- Exclamo, antes de cerrar la puerta tras de mí.
No tardo demasiado en llegar. Es mediodía, y la playa está bastante vacía, algo extraño en esta época, pero lo ignoro.
Camino descalza por la arena, hasta que llego a la tierra mojada. El agua mojando mis pies hace que un escalofrío me recorra todo el cuerpo. Añoraba esa sensación.
De repente, oigo una voz que grita mi nombre. Alguien se acerca.
-Vaya... cómo has crecido. Estás preciosa, Helena.
lunes, 9 de abril de 2012
.
Sinceramente, paso de todo.
Me gustaba despertar y sentir que todo me iba bien. Me gustaba tumbarme e imaginar que estabas a mi lado. Aún recuerdo cuando abrazaba la almohada como si fueses tú. Me quedaba dormida porque me sentía tan protegida si te imaginaba tumbado a mi lado, cuidando de mí, agarrándome delicadamente, como si intentases que no escapase, sentir tu respiración en mi cuello, sentir los latidos de tu corazón en mi espalda... Me gustaba esa sensación.
Ahora algo ha cambiado. No puedo sentirte ahí junto a mi, porque acabo visualizando a otra persona entre nosotros, que impide que nuestras manos puedan tocarse. Sé que ella no tiene la culpa, pero cada vez que pienso que tus labios puedan besar otros que no sean los míos siento que me muero. Te considero mío. Ni tan siquiera podría imaginar que mirases a otra chica con tus preciosos ojos azules brillando de la manera que te brillan cuando me miras fijamente. Que me llames diciendo: ¡princesa!, que de repente me abraces por la espalda rodeando mi cintura con tus brazos y me beses el cuello, que me digas al oído que me amas, que tus besos me transmitan todo lo que estás pensando, tu pelo castaño, ese lunar en el labio... Son detalles que siento que sólo yo conozco.
Espero que tomes una decisión de una vez. Necesito saber si debería dejar de llorar como una tonta por el miedo de perderte.
Otra entrada que termino diciéndote que te quiero.
Me gustaba despertar y sentir que todo me iba bien. Me gustaba tumbarme e imaginar que estabas a mi lado. Aún recuerdo cuando abrazaba la almohada como si fueses tú. Me quedaba dormida porque me sentía tan protegida si te imaginaba tumbado a mi lado, cuidando de mí, agarrándome delicadamente, como si intentases que no escapase, sentir tu respiración en mi cuello, sentir los latidos de tu corazón en mi espalda... Me gustaba esa sensación.
Ahora algo ha cambiado. No puedo sentirte ahí junto a mi, porque acabo visualizando a otra persona entre nosotros, que impide que nuestras manos puedan tocarse. Sé que ella no tiene la culpa, pero cada vez que pienso que tus labios puedan besar otros que no sean los míos siento que me muero. Te considero mío. Ni tan siquiera podría imaginar que mirases a otra chica con tus preciosos ojos azules brillando de la manera que te brillan cuando me miras fijamente. Que me llames diciendo: ¡princesa!, que de repente me abraces por la espalda rodeando mi cintura con tus brazos y me beses el cuello, que me digas al oído que me amas, que tus besos me transmitan todo lo que estás pensando, tu pelo castaño, ese lunar en el labio... Son detalles que siento que sólo yo conozco.
Espero que tomes una decisión de una vez. Necesito saber si debería dejar de llorar como una tonta por el miedo de perderte.
Otra entrada que termino diciéndote que te quiero.
jueves, 29 de marzo de 2012
I don't love you.
¿Puede alguien explicarme qué está pasando? De repente esa entrada en su blog. Siente que algo es diferente entre nosotros. No me ve con los mismos ojos.
Yo sabía que este momento llegaría, los dos lo sabíamos, pero siempre deseé que tardara en llegar.
Siento que nos faltan tantas cosas que hacer juntos, tantos momentos, tantos suspiros, tantas sonrisas, tantas lágrimas, tantos besos, tantos abrazos...
Puedo prescindir de él, mi vida puede continuar sin que esté a mi lado, pero estoy segura de que no sería tan feliz. Es como si él me diese la energía que necesito, es como si él fuese el único que puede darme luz cuando todo está oscuro, como si fuera el único que me daría calor abrazándome cuando tengo frío...
Supongo que llorar no sirve de nada.
Sólo tiene dudas, pero las dudas no se crean por que sí, tiene que haber una razón, lo que siente por mí se está apagando.
No he tenido ni una milésima de todo el tiempo que quiero pasar junto a él en estos 8 meses.
Te quiero, Sergio.
martes, 21 de febrero de 2012
Sueños
A veces los sueños no son más que eso, ilusiones casi inalcanzables, inimaginables y fantasiosas. No siempre tiene que ser así.
Si realmente deseas algo, lucha por ello, no te rindas nunca, persiste, si caes, levanta del suelo y grita que vas a conseguirlo,
que vas a cumplir tu sueño.
Puede que te pierdas la batalla, pero no la guerra. Es sólo un tira y afloja con el destino, una competición en la que el universo
determinará lo que te mereces, dependiendo de tu esfuerzo y tus agallas.
Es simple. Tu esfuerzo determinará tus triunfos. En la vida nada es casualidad.
"Nunca digas nunca"
Si realmente deseas algo, lucha por ello, no te rindas nunca, persiste, si caes, levanta del suelo y grita que vas a conseguirlo,
que vas a cumplir tu sueño.
Puede que te pierdas la batalla, pero no la guerra. Es sólo un tira y afloja con el destino, una competición en la que el universo
determinará lo que te mereces, dependiendo de tu esfuerzo y tus agallas.
Es simple. Tu esfuerzo determinará tus triunfos. En la vida nada es casualidad.
"Nunca digas nunca"
Frío 3
-Llámame esta noche, capulla!
-Lo haré!
Natalia y Julia se separan, cada una por un camino diferente.
Natalia no puede esperar a que sean las 10. Está nerviosa, no tiene ni idea de lo que la noche le tiene preparado.
Mira su móvil. Las 8. Tiene 2 horas para prepararse.
Entra en casa y saluda a su madre con un beso en la mejilla.
-¿Dónde has estado?
-He ido a la biblioteca mamá.
Su madre suspira. Sabe que miente, pero no va a decirle nada. Sabe que su hija lo está pasando mal por la repentina desaparición
de Sergio y lleva unos días bastante decaída. Aunque hoy se le ve un poco más feliz...
-Estoy en la ducha!-Grita Natalia,cerrando la puerta del baño tras de sí.
Se desviste y mientras el agua se calienta, se mira al espejo. Ha engordado un poco en estos días. Entra en la ducha y empieza a
cantar un tema de Simple Plan.
Unas horas después, Natalia ya está lista para salir. Lleva puestos unos vaqueros ajustados, una chaqueta marrón y unas
botas del mismo color.
Coge las llaves, el móvil, y tras informar a su madre de que vuelve en media hora, se marcha.
Nada más llegar al parque Natalia percibe un olor bastante familiar, le recuerda a Sergio. Todo le recuerda a Sergio.
Se sienta en un banco y suspira. Mira el reloj; 22:00.
5 minutos después, el móvil de Natalia suena. Un mensaje. Lo abre: "Diríjete a los columpios".
La chica obedece, sin saber muy bien el porqué. Mira uno de los columpios y ve una carta en un sobre rosa. La abre:
"Supongo que no tienes ni idea de quién soy, ni porque estoy haciendo esto, pero, porfavor, confía en mi. Sigue las flechas
del parque"
-¿Flechas? ¿Qué flechas?- Se pregunta Natalia mirando a su alrededor.
Tras un rato buscando, ve una flecha dibujada en un banco. Señala la derecha. Natalia avanza en esa dirección. Una farola,
otra flecha, esta vez dice que siga hacia adelante. Cruza una tienda de regalos, y ve la 3º flecha, que le dirige a la derecha.
Otra vez ese olor tan familiar.
Más tarde, un globo con una flecha dibujada hacia la derecha. Avanza y encuentra cientos de globos de todos los colores,
que salen volando y le indican que avance en línea recta.
Natalia sigue todas las flechas, una por una, hasta llegar a el mismo sitio donde vió por última vez a Sergio. La última flecha
le indica que se siente en el banco. Obedece. Espera, pero no pasa nada.
Entonces ve una carta a su lado. La abre:
"Natalia, soy yo. Sergio.". A la chica se le encoge el corazón. "Lo siento por no dar señales de vida éstos días. Querrás que
te lo explique todo,¿verdad?. Verás... A mi madre le han concedido un trabajo en un pueblo bastante alejado de aquí. Como no
era seguro, no podía decírselo a nadie. Hace una semana, me vi obligado a mudarme. Sí, me he ido de aquí. Quería contártelo,
pero sabes que no soy lo bastante valiente. Te quiero Natalia, te amo, como nunca he amado a nadie. No podía alejarme de tí,
no puedo vivir sin ver a diario tus ojos verdes, tocar tu pelo, sentir tus labios... Te he echado tanto de menos...
Eres la razón de mi existencia".
El corazón de la chica está acelerado.¿Dónde está?, ¿EStá con ella?. Siente cómo una lágrima de emoción recorre sus mejillas.
Su móvil suena, sobresaltándola. Otro mensaje; "detrás de tí". Natalia se gira. Ahí está él. Tan guapo como siempre, sonriéndole,
clavando sus ojos azules en los de la chica. Ella, sin dejar de llorar, corre a su encuentro. Le abraza, le besa...
-Te quiero. Te he echado mucho de menos, Sergio.
-Y yo a tí. No sabía como decirte lo de la mudanza...
La sonrisa de ella desaparece.
-No... ¿No voy a volver a verte?...
-He venido a explicártelo todo.
Sergio sujeta con delicadeza la barbilla de su chica y hace que levante el rostro y le mire directamente a los ojos.
-Voy a vivir con mis tíos, aquí, hasta que el contrato de mi madre termine y vuelvan aquí. Después de un largo tiempo de discusiones
y gritos, conseguí seguir viviendo cerca de tí.
-¿¿Has hecho todo esto por mi??- Natalia grita demasiado
-Shh...
Sergio le besa, y hace que la chica se calme. Cuando el beso cesa, él le coje la mano.
-Sí, lo hice por ti. Porque no puedo estar un minuto sin tí, sin sentir tu olor, sin que nuestras manos se rocen... Te amo, Natalia.
-Te amo, Sergio.
Los dos se funden en un beso en la oscuridad de la noche. Un beso que significará sólo el principio de una larga historia de amor.
-Lo haré!
Natalia y Julia se separan, cada una por un camino diferente.
Natalia no puede esperar a que sean las 10. Está nerviosa, no tiene ni idea de lo que la noche le tiene preparado.
Mira su móvil. Las 8. Tiene 2 horas para prepararse.
Entra en casa y saluda a su madre con un beso en la mejilla.
-¿Dónde has estado?
-He ido a la biblioteca mamá.
Su madre suspira. Sabe que miente, pero no va a decirle nada. Sabe que su hija lo está pasando mal por la repentina desaparición
de Sergio y lleva unos días bastante decaída. Aunque hoy se le ve un poco más feliz...
-Estoy en la ducha!-Grita Natalia,cerrando la puerta del baño tras de sí.
Se desviste y mientras el agua se calienta, se mira al espejo. Ha engordado un poco en estos días. Entra en la ducha y empieza a
cantar un tema de Simple Plan.
Unas horas después, Natalia ya está lista para salir. Lleva puestos unos vaqueros ajustados, una chaqueta marrón y unas
botas del mismo color.
Coge las llaves, el móvil, y tras informar a su madre de que vuelve en media hora, se marcha.
Nada más llegar al parque Natalia percibe un olor bastante familiar, le recuerda a Sergio. Todo le recuerda a Sergio.
Se sienta en un banco y suspira. Mira el reloj; 22:00.
5 minutos después, el móvil de Natalia suena. Un mensaje. Lo abre: "Diríjete a los columpios".
La chica obedece, sin saber muy bien el porqué. Mira uno de los columpios y ve una carta en un sobre rosa. La abre:
"Supongo que no tienes ni idea de quién soy, ni porque estoy haciendo esto, pero, porfavor, confía en mi. Sigue las flechas
del parque"
-¿Flechas? ¿Qué flechas?- Se pregunta Natalia mirando a su alrededor.
Tras un rato buscando, ve una flecha dibujada en un banco. Señala la derecha. Natalia avanza en esa dirección. Una farola,
otra flecha, esta vez dice que siga hacia adelante. Cruza una tienda de regalos, y ve la 3º flecha, que le dirige a la derecha.
Otra vez ese olor tan familiar.
Más tarde, un globo con una flecha dibujada hacia la derecha. Avanza y encuentra cientos de globos de todos los colores,
que salen volando y le indican que avance en línea recta.
Natalia sigue todas las flechas, una por una, hasta llegar a el mismo sitio donde vió por última vez a Sergio. La última flecha
le indica que se siente en el banco. Obedece. Espera, pero no pasa nada.
Entonces ve una carta a su lado. La abre:
"Natalia, soy yo. Sergio.". A la chica se le encoge el corazón. "Lo siento por no dar señales de vida éstos días. Querrás que
te lo explique todo,¿verdad?. Verás... A mi madre le han concedido un trabajo en un pueblo bastante alejado de aquí. Como no
era seguro, no podía decírselo a nadie. Hace una semana, me vi obligado a mudarme. Sí, me he ido de aquí. Quería contártelo,
pero sabes que no soy lo bastante valiente. Te quiero Natalia, te amo, como nunca he amado a nadie. No podía alejarme de tí,
no puedo vivir sin ver a diario tus ojos verdes, tocar tu pelo, sentir tus labios... Te he echado tanto de menos...
Eres la razón de mi existencia".
El corazón de la chica está acelerado.¿Dónde está?, ¿EStá con ella?. Siente cómo una lágrima de emoción recorre sus mejillas.
Su móvil suena, sobresaltándola. Otro mensaje; "detrás de tí". Natalia se gira. Ahí está él. Tan guapo como siempre, sonriéndole,
clavando sus ojos azules en los de la chica. Ella, sin dejar de llorar, corre a su encuentro. Le abraza, le besa...
-Te quiero. Te he echado mucho de menos, Sergio.
-Y yo a tí. No sabía como decirte lo de la mudanza...
La sonrisa de ella desaparece.
-No... ¿No voy a volver a verte?...
-He venido a explicártelo todo.
Sergio sujeta con delicadeza la barbilla de su chica y hace que levante el rostro y le mire directamente a los ojos.
-Voy a vivir con mis tíos, aquí, hasta que el contrato de mi madre termine y vuelvan aquí. Después de un largo tiempo de discusiones
y gritos, conseguí seguir viviendo cerca de tí.
-¿¿Has hecho todo esto por mi??- Natalia grita demasiado
-Shh...
Sergio le besa, y hace que la chica se calme. Cuando el beso cesa, él le coje la mano.
-Sí, lo hice por ti. Porque no puedo estar un minuto sin tí, sin sentir tu olor, sin que nuestras manos se rocen... Te amo, Natalia.
-Te amo, Sergio.
Los dos se funden en un beso en la oscuridad de la noche. Un beso que significará sólo el principio de una larga historia de amor.
miércoles, 15 de febrero de 2012
Él
¿Qué haría sin él? Sin mi mejor amigo no sería nada. Y es que él me comprende como NADIE. Somos como dos gotas de agua. Cuando le abrazo me siento afortunada por tenerle a mi lado para todo, por poderle confesar mis secretos más escondidos y confiar que me ayudará.
Le quiero muchísimo.
No sé como agradecérselo todo, esas canciones que me enseñó, esos consejos, esos abrazos cuando más los necesitaba, las lágrimas que derramo en su hombro... Son tantísimas cosas...
Él ha perdonado mis errores más grandes, me ha regañado cuando hacía algo mal, me saca sonrisas cuando sólo quiero llorar...
En definitiva, es el chico que más quiero del mundo. Sin él estaría perdida.
No puedo expresar con palabras lo que siento, diría que es el mejor chico que conozco, pero puedo decirle eso y mil cosas más con una simple mirada.
Gracias por todo, Sergio.
Le quiero muchísimo.
No sé como agradecérselo todo, esas canciones que me enseñó, esos consejos, esos abrazos cuando más los necesitaba, las lágrimas que derramo en su hombro... Son tantísimas cosas...
Él ha perdonado mis errores más grandes, me ha regañado cuando hacía algo mal, me saca sonrisas cuando sólo quiero llorar...
En definitiva, es el chico que más quiero del mundo. Sin él estaría perdida.
No puedo expresar con palabras lo que siento, diría que es el mejor chico que conozco, pero puedo decirle eso y mil cosas más con una simple mirada.
Gracias por todo, Sergio.
Lágrimas
Una lágrima puede significar muchísimos sentimientos totalmente diferentes. Puedes llorar de emoción, de tristeza, de melancolía...
A veces, sin darme cuenta, las lágrimas salen solas, mi corazón se descontrola, mi ritmo sanguíneo aumenta y sólo quiero gritar.
¿Cuántas personas estarán llorando ahora mismo? miles, millones... Las lágrimas son la manera que tiene el corazón de decir como se siente.
Una mirada puede decir todo lo que piensas, una lágrima lo describe a la perfección.
Sólo somos máquinas que un día dejarán de funcionar y sólo serán parte del pasado. La vida se acaba en algún momento, todos morimos.
Cuando naces, todos a tu alrededor sonríen y tú lloras. Vive la vida de manera que cuando mueras, sean los demás quienes lloren y tú el que sonría.
A veces, sin darme cuenta, las lágrimas salen solas, mi corazón se descontrola, mi ritmo sanguíneo aumenta y sólo quiero gritar.
¿Cuántas personas estarán llorando ahora mismo? miles, millones... Las lágrimas son la manera que tiene el corazón de decir como se siente.
Una mirada puede decir todo lo que piensas, una lágrima lo describe a la perfección.
Sólo somos máquinas que un día dejarán de funcionar y sólo serán parte del pasado. La vida se acaba en algún momento, todos morimos.
Cuando naces, todos a tu alrededor sonríen y tú lloras. Vive la vida de manera que cuando mueras, sean los demás quienes lloren y tú el que sonría.
Un mundo de valientes
Amar es difícil, y cuando todo se acaba piensas que tu vida no tiene sentido, no es así. A veces pienso que la vida nos enseña mientras sufrimos, cada lágrima, cada sollozo, cada beso, cada abrazo... Todos esos pequeños detalles nos enseñan una nueva lección en la vida. Hay que tener valor para sobrevivir en el oscuro túnel que es la vida, porque no siempre es fácil encontrar esa luz que indique el final.
Observar las estrellas desde la oscuridad de tu cuarto, mirar a ninguna parte y sonreír sin motivo, andar por la calle y mirar al cielo azul... Cosas insignificantes que podrían significar el comienzo de una nueva etapa de tu vida. Pequeños detalles con los que podemos hacer la vida más llevadera.
Si puedes salir de ese oscuro pozo en el que estás metido, será por tu valor, tu coraje, tu empeño en que la vida no acabe sin un final feliz.
domingo, 12 de febrero de 2012
Elección
Nunca me ha gustado tener que elegir, me cuesta muchísimo tomar decisiones.
Ya son 2 noches las que he estado llorando sin parar, pensando en lo que cada uno me aporta. Cada vez que pienso en mi situación, el corazón se me acelera, mis ojos se humedecen y, casi inconscientemente, mi cara está llena de lágrimas.
Ayer lloró. Sí, lloró mientras yo le abrazaba. No sabría decir como me sentí. Solo quería abrazarle más fuerte y pedirle que no se separase nunca de mí.
El otro día, le pregunté si se podían amar a dos personas a la vez, y a medida que le preguntaba, yo misma encontré la respuesta ; no.
Sólo sé que a él le he amado como a nadie antes, que con él he vivido los 6 mejores meses de mi vida.
Cuando creo una entrada, siempre acabo llegando a la misma conclusión, soy gilipollas. Estoy continuamente haciendo daño, todo lo que hago, lo hago mal, y es por eso por lo que odio tomar decisiones.
No dejo de decirme a mi misma: no vas a encontrar a nadie que te ame como él, que te trate como él lo hacia, que conozca hasta los rincones más escondidos de tu personalidad tan a la perfección, nadie te hará sentir lo que por él sentías.
Pienso en la de cosas que hemos vivido, y solo puedo pensar: ¿Ya está? ¿Se ha acabado todo?, pero entonces me doy cuenta, de que si nuestra historia de amor que tanto me gustó ha terminado, ha sido decisión mía.
Ya son 2 noches las que he estado llorando sin parar, pensando en lo que cada uno me aporta. Cada vez que pienso en mi situación, el corazón se me acelera, mis ojos se humedecen y, casi inconscientemente, mi cara está llena de lágrimas.
Ayer lloró. Sí, lloró mientras yo le abrazaba. No sabría decir como me sentí. Solo quería abrazarle más fuerte y pedirle que no se separase nunca de mí.
El otro día, le pregunté si se podían amar a dos personas a la vez, y a medida que le preguntaba, yo misma encontré la respuesta ; no.
Sólo sé que a él le he amado como a nadie antes, que con él he vivido los 6 mejores meses de mi vida.
Cuando creo una entrada, siempre acabo llegando a la misma conclusión, soy gilipollas. Estoy continuamente haciendo daño, todo lo que hago, lo hago mal, y es por eso por lo que odio tomar decisiones.
No dejo de decirme a mi misma: no vas a encontrar a nadie que te ame como él, que te trate como él lo hacia, que conozca hasta los rincones más escondidos de tu personalidad tan a la perfección, nadie te hará sentir lo que por él sentías.
Pienso en la de cosas que hemos vivido, y solo puedo pensar: ¿Ya está? ¿Se ha acabado todo?, pero entonces me doy cuenta, de que si nuestra historia de amor que tanto me gustó ha terminado, ha sido decisión mía.
sábado, 28 de enero de 2012
Frío2
Suena el despertador. Natalia lo apaga de mala gana, se incorpora y golpea la almohada con el puño, furiosa, frustrada. Sigue sin saber nada de él, y ya han pasado 5 días desde que se marchó sin dar ninguna explicación. Sigue sin entender nada.Ha intentado contactar con él, llamando a sus familiares, buscándole por el pueblo... Pero el resultado era siempre el mismo. Está desesperada. No sabe que pensar.
Sin dejar de pensar en él, se viste, se peina y tras coger un zumo del frigorífico sale de casa. Debería ir al instituto, pero está tan desanimada que ni se lo plantea.
Entra en una cafetería no demasiado grande, pero acogedora. No le cuesta mucho dar con ella. Se sienta enfrente de su amiga tras saludarla con un beso en la mejilla. Julia está tan guapa como siempre.
-Tienes mala cara. ¿Hoy tampoco has dormido bien?
Natalia niega con la cabeza, cabizbaja.
Las dos toman sus cafés, conversando de vez en cuando.
De repente, el móvil de Natalia suena, y rápidamente lo comprueba. Es un mensaje. Número oculto. "22:00,el parque".
Julia asoma la cabeza para leer el mensaje, y mira a su amiga con cara de desconcierto. Natalia tampoco entiende nada, y las dos ríen.
-¿Una broma?
-Puede ser, pero me pasaré por el parque, a ver.
-Ten cuidado.
-Siempre lo tengo
Las dos sonríen. Pagan la cuenta, y salen de la cafetería.
¿Qué podrá significar ese mensaje? Natalia no puede dejar de darle vueltas mientras se dirigen al instituto.
Sin dejar de pensar en él, se viste, se peina y tras coger un zumo del frigorífico sale de casa. Debería ir al instituto, pero está tan desanimada que ni se lo plantea.
Entra en una cafetería no demasiado grande, pero acogedora. No le cuesta mucho dar con ella. Se sienta enfrente de su amiga tras saludarla con un beso en la mejilla. Julia está tan guapa como siempre.
-Tienes mala cara. ¿Hoy tampoco has dormido bien?
Natalia niega con la cabeza, cabizbaja.
Las dos toman sus cafés, conversando de vez en cuando.
De repente, el móvil de Natalia suena, y rápidamente lo comprueba. Es un mensaje. Número oculto. "22:00,el parque".
Julia asoma la cabeza para leer el mensaje, y mira a su amiga con cara de desconcierto. Natalia tampoco entiende nada, y las dos ríen.
-¿Una broma?
-Puede ser, pero me pasaré por el parque, a ver.
-Ten cuidado.
-Siempre lo tengo
Las dos sonríen. Pagan la cuenta, y salen de la cafetería.
¿Qué podrá significar ese mensaje? Natalia no puede dejar de darle vueltas mientras se dirigen al instituto.
lunes, 23 de enero de 2012
Frío1
Era una fría noche de Febrero, caminaban de la mano, compartían miradas y sonrisas, incluso algún que otro beso robado. Se querían, se querían mucho.
Ella sacó su ipod rosa y le ofreció un auricular. Él se lo puso y le sonrió. Entonces empezó a sonar. Era su canción, esa que tantos recuerdos les traía. Una canción que marcó un antes y un después en sus vidas.
Seguían caminando, sin rumbo, sin preocupaciones. Sólo podían pensar el uno en el otro, y en lo mucho que se querían.
De repente, una lágrima en el rostro de él. Dejó de caminar y le soltó la mano. Ella, extrañada, clavó sus ojos en los suyos pidiéndole una explicación. Cada vez que le miraba, se derretía, se perdía en esos ojos azules tan sinceros y brillantes.
-Me dijiste que me querrías siempre, verdad?
-Claro! Sabes que te amo.
Silencio. Él no puede contenerse y otra lágima viaja por sus mejillas. Natalia empieza a preocuparse, y su expresión cambia por completo. La de él también. Ninguno esbozaba esa característica sonrisa que iluminaba sus rostros.
Su canción termina. Eran unos segundos amargos, silenciosos, dudosos y extraños.
-¿Algo va mal, Sergio?
Pero él no responde. Su móvil se ilumina. Contesta y en seguida cuelga.
Sin mediar palabra, agarra la mano de Natalia y le besa. Un beso largo, lleno de angustia. Natalia no entiende nada. El beso termina. Una sonrisa por parte de Natalia, pero Sergio no le corresponde, su cara sigue inexpresiva. Entonces, el chico sale corriendo para sorpresa de ella. Natalia le observa alejándose, incrédula. Intenta llamarle, pero no le salen las palabras. Se le nubla la vista y pulsa el play de su ipod.
Un tímido rayo de sol entra por su balcón y le ilumina la cara. Natalia se incorpora. No ha dormido casi nada en toda la noche. No dejaba de pensar en la extraña reacción de Sergio, y trataba de buscar explicaciones.Incluso ha tratado de convencerse de que no pasaba nada, que sólo ha sido otro de los muchos repentinos cambios de humor de Sergio. Sonríe al pensar que es la única que soporta su forma de ser. La única que le apoya y le ayuda siempre, la única en la que confía ciegamente. Una dulce sonrisa se dibuja en su rostro.
Sale de su habitación y comprueba que sus padres no están. Está sola. Se dirije al cuarto de baño y observa su reflejo en el espejo. Su pelo largo y castaño, sus ojos verdes, sus labios rojos y dulces...
De repente le invaden unas increíbles ganas de hablar con él. Corre en busca de su movil y marca su número. No hay respuesta. Le vuelve a llamar pero el resultado es el mismo. Desesperada, se viste, se peina y se dispone a salir en su busca. No viven muy lejos, unas manzanas les separan. Enciende su ipod y camina rápido, inquieta,extraña.
Un par de canciones después, llega a su casa. No parece que haya nadie, pero llama al timbre. No hay respuesta. Llama una y otra vez, muy preocupada. Una lágrima se le escapa. ¿Y si le ha pasado algo?, mo podría soportarlo.
Resignada, vuelve a su casa, a encerrarse en su habitación, confusa, apagada. Alguna que otra lágrima mojará su almohada.
Ella sacó su ipod rosa y le ofreció un auricular. Él se lo puso y le sonrió. Entonces empezó a sonar. Era su canción, esa que tantos recuerdos les traía. Una canción que marcó un antes y un después en sus vidas.
Seguían caminando, sin rumbo, sin preocupaciones. Sólo podían pensar el uno en el otro, y en lo mucho que se querían.
De repente, una lágrima en el rostro de él. Dejó de caminar y le soltó la mano. Ella, extrañada, clavó sus ojos en los suyos pidiéndole una explicación. Cada vez que le miraba, se derretía, se perdía en esos ojos azules tan sinceros y brillantes.
-Me dijiste que me querrías siempre, verdad?
-Claro! Sabes que te amo.
Silencio. Él no puede contenerse y otra lágima viaja por sus mejillas. Natalia empieza a preocuparse, y su expresión cambia por completo. La de él también. Ninguno esbozaba esa característica sonrisa que iluminaba sus rostros.
Su canción termina. Eran unos segundos amargos, silenciosos, dudosos y extraños.
-¿Algo va mal, Sergio?
Pero él no responde. Su móvil se ilumina. Contesta y en seguida cuelga.
Sin mediar palabra, agarra la mano de Natalia y le besa. Un beso largo, lleno de angustia. Natalia no entiende nada. El beso termina. Una sonrisa por parte de Natalia, pero Sergio no le corresponde, su cara sigue inexpresiva. Entonces, el chico sale corriendo para sorpresa de ella. Natalia le observa alejándose, incrédula. Intenta llamarle, pero no le salen las palabras. Se le nubla la vista y pulsa el play de su ipod.
Un tímido rayo de sol entra por su balcón y le ilumina la cara. Natalia se incorpora. No ha dormido casi nada en toda la noche. No dejaba de pensar en la extraña reacción de Sergio, y trataba de buscar explicaciones.Incluso ha tratado de convencerse de que no pasaba nada, que sólo ha sido otro de los muchos repentinos cambios de humor de Sergio. Sonríe al pensar que es la única que soporta su forma de ser. La única que le apoya y le ayuda siempre, la única en la que confía ciegamente. Una dulce sonrisa se dibuja en su rostro.
Sale de su habitación y comprueba que sus padres no están. Está sola. Se dirije al cuarto de baño y observa su reflejo en el espejo. Su pelo largo y castaño, sus ojos verdes, sus labios rojos y dulces...
De repente le invaden unas increíbles ganas de hablar con él. Corre en busca de su movil y marca su número. No hay respuesta. Le vuelve a llamar pero el resultado es el mismo. Desesperada, se viste, se peina y se dispone a salir en su busca. No viven muy lejos, unas manzanas les separan. Enciende su ipod y camina rápido, inquieta,extraña.
Un par de canciones después, llega a su casa. No parece que haya nadie, pero llama al timbre. No hay respuesta. Llama una y otra vez, muy preocupada. Una lágrima se le escapa. ¿Y si le ha pasado algo?, mo podría soportarlo.
Resignada, vuelve a su casa, a encerrarse en su habitación, confusa, apagada. Alguna que otra lágrima mojará su almohada.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)