Nunca me ha gustado tener que elegir, me cuesta muchísimo tomar decisiones.
Ya son 2 noches las que he estado llorando sin parar, pensando en lo que cada uno me aporta. Cada vez que pienso en mi situación, el corazón se me acelera, mis ojos se humedecen y, casi inconscientemente, mi cara está llena de lágrimas.
Ayer lloró. Sí, lloró mientras yo le abrazaba. No sabría decir como me sentí. Solo quería abrazarle más fuerte y pedirle que no se separase nunca de mí.
El otro día, le pregunté si se podían amar a dos personas a la vez, y a medida que le preguntaba, yo misma encontré la respuesta ; no.
Sólo sé que a él le he amado como a nadie antes, que con él he vivido los 6 mejores meses de mi vida.
Cuando creo una entrada, siempre acabo llegando a la misma conclusión, soy gilipollas. Estoy continuamente haciendo daño, todo lo que hago, lo hago mal, y es por eso por lo que odio tomar decisiones.
No dejo de decirme a mi misma: no vas a encontrar a nadie que te ame como él, que te trate como él lo hacia, que conozca hasta los rincones más escondidos de tu personalidad tan a la perfección, nadie te hará sentir lo que por él sentías.
Pienso en la de cosas que hemos vivido, y solo puedo pensar: ¿Ya está? ¿Se ha acabado todo?, pero entonces me doy cuenta, de que si nuestra historia de amor que tanto me gustó ha terminado, ha sido decisión mía.
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