martes, 24 de abril de 2012

Me giro y recuerdo por qué siempre me ha hecho especial ilusión venir a la playa. 
-Cuanto tiempo sin verte.
-Sí, hacía dos años que no venías por aquí, ya te echaba de menos.- Dice, sonriendo. 
Es cierto, mis padres han tenido problemas y no pudimos veranear aquí.
Dani no ha cambiado nada. El mismo pelo rubio y rebelde, sus ojos color avellana, su piel morena... Y esa sonrisa tan deslumbrante. 
De repente me coge la mano y me dice: 
-Ven, quiero enseñarte algo.
Siento lo suaves que tiene las manos, nuestros dedos se entrelazan y me estremezco.
Él me guía por la orilla y nos alejamos bastante. El paisaje empieza a cambiar. Veo rocas gigantes en el agua y algún que otro cangrejo. Pasan 10 minutos hasta que llegamos. Veo una cueva bastante grande escondida entre unas rocas, en la orilla. Dani me ayuda a adentrarme en la cueva. Vamos dando saltitos de roca en roca, en una ocasión me resbalo, pero sus fuertes brazos me sujetan y ayudan a levantarme y consigo no caerme.
-¿Te gusta?
No puedo creer lo que veo. Es una cueva, pequeña pero preciosa. Las paredes están cubiertas de unas extrañas rocas con cristales de todos los colores.  El suelo está cubierto de arena. En el centro de la cueva veo una hoguera que parece que no se haya encendido nunca. 
- Dani... Esto es precioso.
- Lo sé. Lo encontré hace poco mientras intentaba cazar algunos cangrejos. A mi hermana pequeña le encantan.
No recuerdo bien a Martha. Ahora tendrá 4 años. Siempre ha sido tan rubia como su hermano, pero, a diferencia de él, sus ojos son verdes. Seguramente no se acuerde de mí.
Dani y yo nos sentamos alrededor de la hoguera y hablamos de todo lo que ha pasado en estos años.
Pasa una hora, dos horas. El tiempo se me pasa volando cuando estoy con él. En realidad no tengo claro que me guste, siempre ha sido un amigo especial. Por la entrada de la cueva veo que está atardeciendo
-Debería irme. Mis padres no saben donde estoy.
-Te acompaño, sabes que voy por el mismo camino que tú.-Responde Dani, sonriendo.
Llego a mi apartamento y Dani se despide de mí.
-Mañana te veo, ¿vale?.
Me besa en la mejilla y se aleja. Entro en mi casa y mi madre grita: 
- ¿Dónde has estado? He tenido que hacer la cena con tu hermano, y se nos ha quemado la cena. Coge el teléfono y pide una pizza.
Obedezco, y me doy una ducha caliente. El agua me relaja. Entonces, recuerdo las palabras de Dani: "Mañana te veo, ¿vale?". ¿Qué  quiere decir?, ¿Vendrá mañana a buscarme?. No me importa. Siempre me gusta estar con él.
Después de cenar me encierro a mi cuarto, abro las ventanas, apago la luz, y me tumbo en la cama. Las estrellas se ven perfectamente. Hoy no hay luna, el cielo está más oscuro de lo normal. Doy vueltas en la cama, pero no consigo dormir. Me siento en la cama y cruzo las piernas. Quiero salir a tomar aire fresco. 
Hace frío, así que me pongo una chaqueta negra y salgo a hurtadillas. Llego a la playa, y me siento en la orilla. Nada mejor para relajarme. Cierro los ojos y dejo la mente en blanco. 
De repente escucho a alguien chapotear en el agua. Alguien se acerca a mi nadando. Me incorporo e intento ver algo, pero no consigo distinguir nada. Entonces, una mano me agarra el pie, y yo grito sobresaltada.
Dani sale del agua, y empieza a reír a carcajadas.
- No tiene ninguna gracia, me has asustado. -Digo, muy seria.
- No te enfades como si tuvieses 5 años, tonta.
Me abraza, e intento zafarme de él porque está mojado.
- Quítate la chaqueta, sé que llevas el bikini debajo.


2 comentarios:

  1. ME ENCANTA! Si decides hacer un libro entero puedes mandarlo a alguna editorial y publicarlo aunque sea nada más que para nosotros en familia :)
    me encanta.

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  2. Pff, ojalá, pero es muy difícil que una editorial apueste por mi libro. Gracias :)

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