25/07/2012
Han pasado cinco días desde que no sé nada de ella.
Lo último que recuerdo fue la mejor noche de mi vida. Ella y yo, bajo la templada y confortable luz de la luna, sintiendo el suave tacto de la arena de la silenciosa playa en nuestro cuerpo. Aún recuerdo perfectamente el olor de su pelo. Una fragancia irresistible, dulce y floral.
La luz de la luna hacía que sus ojos brillasen con una intensidad y profundidad envidiable. Siempre me han encantado sus ojos. Eran marrones, pero de un marrón tan claro, que podía compararse con el color de la miel.
Era una chica sensible y, con solo mirarle fijamente, podías intuir sus pensamientos.
Siempre me repetía lo mucho que le gustaban mis labios. Decía que eran dulces, pero salvajes a la vez. Que su color rojizo le recordaba a la sangre, y que adoraba sentir su carnoso tacto.
Cuando me besaba, era una sensación indescriptible. Sé que siempre se ha dicho que un beso es algo increíble, pero yo he probado otros labios aparte de los suyos y, puedo asegurar, que ninguno me hacía sentir como los suyos. Se convertían en una especie de hechizo que me paralizaba y me evadía del resto del mundo durante unos segundos.
Cuando cesaban, acariciaba su fina y suave mejilla, deseando que el momento durase para siempre.
Ella me preguntaba: "¿No te cansas de mí, después de tanto tiempo?". Pero como voy a cansarme de ella, si cada día que pasaba, el corazón me latía con más intensidad.
Es increíble que una sola persona pueda hacerme sentir así.
A veces pienso que es una locura haberme enamorado de ella, pero... ¿Quién no lo haría?
Pero ella... ahora ella está fuera de mi vida.
Estos días han sido muy duros, incluso se me ha pasado por la cabeza cometer una locura, pero pensé en que jamás volvería a verla y, de solo imaginarlo, el estómago se me revolvió y se me hizo un nudo en el pecho.
Lo nuestro era un secreto perfectamente guardado, como si de una caja fuerte se tratara. Pero un día y, tras un año de esconderlo de los demás, alguien descubrió la combinación y, nuestro secreto, salió a la luz.
No sé cuantas lágrimas llevo derramadas. Y es que me siento tan impotente...
Todos se escandalizaron cuando la noticia llegó a sus oídos, y sus padres le hicieron jurar que no volvería a acercarse a mi.
Espero no tener que acostumbrarme a esto.... A este continuo rechazo...
Por el simple hecho de que, tanto como ella como yo, seamos dos chicas totalmente enamoradas.