-¡Ya era hora, hija!
Yo me incorporo y observo a mi hermano, que aún duerme. Me quedo mirándole, y me percato de lo mucho que ha crecido. Cuando era una niña siempre decía que quería llegar a ser tan alta como él. Igual en unos años, consigo alcanzarle.
Mi padre frena bruscamente, lo que me desconcentra de mis pensamientos.
-Hemos llegado.
Sí, por fin estamos otro verano más en la playa, en nuestro apartamento familiar. La verdad es que nunca me hacen mucha ilusión estos 15 días pero nunca me he quejado.
Mi padre aparca a unos metros del apartamento.
-¡Despierta, Rubén!- Grita mi madre.
Salimos del coche, cogemos las maletas y entramos en el apartamento, tras unos minutos andando.
Cuando entramos todo está igual que hace 2 años, el olor a madera me reconforta, y la temperatura más fría de lo normal es perfecta para el verano.
Entro a mi cuarto y suelto la maleta. Sin pensarlo, me pongo mi bikini azul, mis vaqueros cortos, y una camisa azul.
-¡Voy a la playa!- Exclamo, antes de cerrar la puerta tras de mí.
No tardo demasiado en llegar. Es mediodía, y la playa está bastante vacía, algo extraño en esta época, pero lo ignoro.
Camino descalza por la arena, hasta que llego a la tierra mojada. El agua mojando mis pies hace que un escalofrío me recorra todo el cuerpo. Añoraba esa sensación.
De repente, oigo una voz que grita mi nombre. Alguien se acerca.
-Vaya... cómo has crecido. Estás preciosa, Helena.
Me encanta sigue así, tienes talento para escribir. :)
ResponderEliminarTE QUIERE:
tu prima
Gracias, me alegra que te guste enana.
ResponderEliminarte quiero
y yo:)
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