Sinceramente, paso de todo.
Me gustaba despertar y sentir que todo me iba bien. Me gustaba tumbarme e imaginar que estabas a mi lado. Aún recuerdo cuando abrazaba la almohada como si fueses tú. Me quedaba dormida porque me sentía tan protegida si te imaginaba tumbado a mi lado, cuidando de mí, agarrándome delicadamente, como si intentases que no escapase, sentir tu respiración en mi cuello, sentir los latidos de tu corazón en mi espalda... Me gustaba esa sensación.
Ahora algo ha cambiado. No puedo sentirte ahí junto a mi, porque acabo visualizando a otra persona entre nosotros, que impide que nuestras manos puedan tocarse. Sé que ella no tiene la culpa, pero cada vez que pienso que tus labios puedan besar otros que no sean los míos siento que me muero. Te considero mío. Ni tan siquiera podría imaginar que mirases a otra chica con tus preciosos ojos azules brillando de la manera que te brillan cuando me miras fijamente. Que me llames diciendo: ¡princesa!, que de repente me abraces por la espalda rodeando mi cintura con tus brazos y me beses el cuello, que me digas al oído que me amas, que tus besos me transmitan todo lo que estás pensando, tu pelo castaño, ese lunar en el labio... Son detalles que siento que sólo yo conozco.
Espero que tomes una decisión de una vez. Necesito saber si debería dejar de llorar como una tonta por el miedo de perderte.
Otra entrada que termino diciéndote que te quiero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario