-Llámame esta noche, capulla!
-Lo haré!
Natalia y Julia se separan, cada una por un camino diferente.
Natalia no puede esperar a que sean las 10. Está nerviosa, no tiene ni idea de lo que la noche le tiene preparado.
Mira su móvil. Las 8. Tiene 2 horas para prepararse.
Entra en casa y saluda a su madre con un beso en la mejilla.
-¿Dónde has estado?
-He ido a la biblioteca mamá.
Su madre suspira. Sabe que miente, pero no va a decirle nada. Sabe que su hija lo está pasando mal por la repentina desaparición
de Sergio y lleva unos días bastante decaída. Aunque hoy se le ve un poco más feliz...
-Estoy en la ducha!-Grita Natalia,cerrando la puerta del baño tras de sí.
Se desviste y mientras el agua se calienta, se mira al espejo. Ha engordado un poco en estos días. Entra en la ducha y empieza a
cantar un tema de Simple Plan.
Unas horas después, Natalia ya está lista para salir. Lleva puestos unos vaqueros ajustados, una chaqueta marrón y unas
botas del mismo color.
Coge las llaves, el móvil, y tras informar a su madre de que vuelve en media hora, se marcha.
Nada más llegar al parque Natalia percibe un olor bastante familiar, le recuerda a Sergio. Todo le recuerda a Sergio.
Se sienta en un banco y suspira. Mira el reloj; 22:00.
5 minutos después, el móvil de Natalia suena. Un mensaje. Lo abre: "Diríjete a los columpios".
La chica obedece, sin saber muy bien el porqué. Mira uno de los columpios y ve una carta en un sobre rosa. La abre:
"Supongo que no tienes ni idea de quién soy, ni porque estoy haciendo esto, pero, porfavor, confía en mi. Sigue las flechas
del parque"
-¿Flechas? ¿Qué flechas?- Se pregunta Natalia mirando a su alrededor.
Tras un rato buscando, ve una flecha dibujada en un banco. Señala la derecha. Natalia avanza en esa dirección. Una farola,
otra flecha, esta vez dice que siga hacia adelante. Cruza una tienda de regalos, y ve la 3º flecha, que le dirige a la derecha.
Otra vez ese olor tan familiar.
Más tarde, un globo con una flecha dibujada hacia la derecha. Avanza y encuentra cientos de globos de todos los colores,
que salen volando y le indican que avance en línea recta.
Natalia sigue todas las flechas, una por una, hasta llegar a el mismo sitio donde vió por última vez a Sergio. La última flecha
le indica que se siente en el banco. Obedece. Espera, pero no pasa nada.
Entonces ve una carta a su lado. La abre:
"Natalia, soy yo. Sergio.". A la chica se le encoge el corazón. "Lo siento por no dar señales de vida éstos días. Querrás que
te lo explique todo,¿verdad?. Verás... A mi madre le han concedido un trabajo en un pueblo bastante alejado de aquí. Como no
era seguro, no podía decírselo a nadie. Hace una semana, me vi obligado a mudarme. Sí, me he ido de aquí. Quería contártelo,
pero sabes que no soy lo bastante valiente. Te quiero Natalia, te amo, como nunca he amado a nadie. No podía alejarme de tí,
no puedo vivir sin ver a diario tus ojos verdes, tocar tu pelo, sentir tus labios... Te he echado tanto de menos...
Eres la razón de mi existencia".
El corazón de la chica está acelerado.¿Dónde está?, ¿EStá con ella?. Siente cómo una lágrima de emoción recorre sus mejillas.
Su móvil suena, sobresaltándola. Otro mensaje; "detrás de tí". Natalia se gira. Ahí está él. Tan guapo como siempre, sonriéndole,
clavando sus ojos azules en los de la chica. Ella, sin dejar de llorar, corre a su encuentro. Le abraza, le besa...
-Te quiero. Te he echado mucho de menos, Sergio.
-Y yo a tí. No sabía como decirte lo de la mudanza...
La sonrisa de ella desaparece.
-No... ¿No voy a volver a verte?...
-He venido a explicártelo todo.
Sergio sujeta con delicadeza la barbilla de su chica y hace que levante el rostro y le mire directamente a los ojos.
-Voy a vivir con mis tíos, aquí, hasta que el contrato de mi madre termine y vuelvan aquí. Después de un largo tiempo de discusiones
y gritos, conseguí seguir viviendo cerca de tí.
-¿¿Has hecho todo esto por mi??- Natalia grita demasiado
-Shh...
Sergio le besa, y hace que la chica se calme. Cuando el beso cesa, él le coje la mano.
-Sí, lo hice por ti. Porque no puedo estar un minuto sin tí, sin sentir tu olor, sin que nuestras manos se rocen... Te amo, Natalia.
-Te amo, Sergio.
Los dos se funden en un beso en la oscuridad de la noche. Un beso que significará sólo el principio de una larga historia de amor.
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