Al principio me niego a quedarme en bikini, pero la temperatura ha ascendido y acepto a regañadientes. Me da la mano y me meto en el agua. La carne se me pone de gallina. Los ojos de Dani brillan demasiado para ser de noche. Sumerjo la cabeza en el agua y le miro fijamente. Él tiene una sonrisa traviesa dibujada en la cara, como siempre. Una ráfaga de viento cálido viene, y su pelo se despeina aún más. Las estrellas son lo único que iluminan el agua.
- Es la primera vez que me baño en la playa tan tarde, de pequeña me daba miedo.- Digo, en un tono casi inaudible.
- ¿Ahora estás asustada?
Sonrío.
- Un poco.
- Entonces tendré que hacer que te sientas segura, ¿no?- Responde, acercándose a mi.
El corazón se me acelera, estamos muy cerca. Su nariz casi roza la mía. Las olas nos mecen suavemente.
Dani levanta la cabeza y mira las estrellas. Yo le imito.
- Hoy el cielo está precioso. -Comenta él, susurrando.- Casi como tú.
Me ruborizo un poco y él se da cuenta. Suelta una pequeña carcajada y me agarra delicadamente la cintura. Acerca mi cuerpo al suyo y mis rodillas tocan las suyas. Estoy nerviosa, pero él parece tan seguro de lo que hace que me tranquiliza. Entonces, me abraza suavemente y me susurrra al oído:
- ¿Sigues teniendo miedo?
Sólo consigo que me salga una risa nerviosa.
- No.
Dani va a soltarme, pero cuando intenta alejarse, sin saber muy bien por qué, le digo:
- No, no dejes de abrazarme.
Él obedece y permanecemos abrazados un buen rato.
Es un momento extraño, somos los únicos en toda la playa. La orilla está desierta y ahí estamos nosotros, abrazados y sin mediar palabras, en medio del mar.
Cuando despierto es bastante tarde. Escucho a mi padre canturrear mientras prepara el almuerzo.
Llaman a la puerta y mi madre entra, sin darme tiempo a darle permiso. Sube las persianas y la luz me deslumbra.
- ¿Tienes idea de la hora que es?
No sé cuando llegué anoche, pero he dormido bastante. Me levanto y tras darle un beso a mi madre, salgo en pijama al salón. Mi hermano me hace una señal para que me siente en el sofá con él. Está viendo la tele y sólo lleva unas bermudas rojas.
- Anoche te escuché llegar bastante tarde.
Mierda. Bajo la cabeza y espero una reprimenda, pero esto no pasa.
- ¿Qué, algún amiguito especial?.- Dice, arqueando las cejas y guiñándome un ojo.
- Yo no tengo de eso, Rubén.- Respondo.
En realidad Dani no es mi novio, y tampoco me he parado nunca a pensar si me gusta realmente, aun que anoche sentí algo raro. Fue una sensación que nunca antes había tenido, cuando se me acercaba me ponía nerviosa, y sentía que mi estómago iba a explotar.
Mi hermano ríe y sigue mirando la televisión. Su móvil suena y tarda en encontrarlo, ya que está sentado encima. Yo me río de él y me lanza una mirada de odio, pero sigo riendo. Cuando va a contestar, le arrebato el móvil y contesto por él.
- ¿Sí?.- Respondo, alargando mucho la palabra.
- Hola... ¿Natalia?.- Dicen al otro lado del teléfono.
Tardo en reconocer su voz, hacía tiempo que no la escuchaba
- ¿Pablo? .- La voz me tiembla.
Le doy el teléfono a mi hermano sin decir nada más y vuelvo a mi cuarto.
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ResponderEliminarme encanta