sábado, 28 de enero de 2012

Frío2

Suena el despertador. Natalia lo apaga de mala gana, se incorpora y golpea la almohada con el puño, furiosa, frustrada. Sigue sin saber nada de él, y ya han pasado 5 días desde que se marchó sin dar ninguna explicación. Sigue sin entender nada.Ha intentado contactar con él, llamando a sus familiares, buscándole por el pueblo... Pero el resultado era siempre el mismo. Está desesperada. No sabe que pensar.
Sin dejar de pensar en él, se viste, se peina y tras coger un zumo del frigorífico sale de casa. Debería ir al instituto, pero está tan desanimada que ni se lo plantea.
Entra en una cafetería no demasiado grande, pero acogedora. No le cuesta mucho dar con ella. Se sienta enfrente de su amiga tras saludarla con un beso en la mejilla. Julia está tan guapa como siempre.
-Tienes mala cara. ¿Hoy tampoco has dormido bien?
Natalia niega con la cabeza, cabizbaja.
Las dos toman sus cafés, conversando de vez en cuando.
De repente, el móvil de Natalia suena, y rápidamente lo comprueba. Es un mensaje. Número oculto. "22:00,el parque".
Julia asoma la cabeza para leer el mensaje, y mira a su amiga con cara de desconcierto. Natalia tampoco entiende nada, y las dos ríen.
-¿Una broma?
-Puede ser, pero me pasaré por el parque, a ver.
-Ten cuidado.
-Siempre lo tengo
Las dos sonríen. Pagan la cuenta, y salen de la cafetería.
¿Qué podrá significar ese mensaje? Natalia no puede dejar de darle vueltas mientras se dirigen al instituto.

lunes, 23 de enero de 2012

Frío1

Era una fría noche de Febrero, caminaban de la mano, compartían miradas y sonrisas, incluso algún que otro beso robado. Se querían, se querían mucho.
Ella sacó su ipod rosa y le ofreció un auricular. Él se lo puso y le sonrió. Entonces empezó a sonar. Era su canción, esa que tantos recuerdos les traía. Una canción que marcó un antes y un después en sus vidas.
Seguían caminando, sin rumbo, sin preocupaciones. Sólo podían pensar el uno en el otro, y en lo mucho que se querían.
De repente, una lágrima en el rostro de él. Dejó de caminar y le soltó la mano. Ella, extrañada, clavó sus ojos en los suyos pidiéndole una explicación. Cada vez que le miraba, se derretía, se perdía en esos ojos azules tan sinceros y brillantes.
-Me dijiste que me querrías siempre, verdad?
-Claro! Sabes que te amo.
Silencio. Él no puede contenerse y otra lágima viaja por sus mejillas. Natalia empieza a preocuparse, y su expresión cambia por completo. La de él también. Ninguno esbozaba esa característica sonrisa que iluminaba sus rostros.
Su canción termina. Eran unos segundos amargos, silenciosos, dudosos y extraños.
-¿Algo va mal, Sergio?
Pero él no responde. Su móvil se ilumina. Contesta y en seguida cuelga.
Sin mediar palabra, agarra la mano de Natalia y le besa. Un beso largo, lleno de angustia. Natalia no entiende nada. El beso termina. Una sonrisa por parte de Natalia, pero Sergio no le corresponde, su cara sigue inexpresiva. Entonces, el chico sale corriendo para sorpresa de ella. Natalia le observa alejándose, incrédula. Intenta llamarle, pero no le salen las palabras. Se le nubla la vista y pulsa el play de su ipod.

Un tímido rayo de sol entra por su balcón y le ilumina la cara. Natalia se incorpora. No ha dormido casi nada en toda la noche. No dejaba de pensar en la extraña reacción de Sergio, y trataba de buscar explicaciones.Incluso ha tratado de convencerse de que no pasaba nada, que sólo ha sido otro de los muchos repentinos cambios de humor de Sergio. Sonríe al pensar que es la única que soporta su forma de ser. La única que le apoya y le ayuda siempre, la única en la que confía ciegamente. Una dulce sonrisa se dibuja en su rostro.
Sale de su habitación y comprueba que sus padres no están. Está sola. Se dirije al cuarto de baño y observa su reflejo en el espejo. Su pelo largo y castaño, sus ojos verdes, sus labios rojos y dulces...
De repente le invaden unas increíbles ganas de hablar con él.  Corre en busca de su movil y marca su número. No hay respuesta. Le vuelve a llamar pero el resultado es el mismo. Desesperada, se viste, se peina y se dispone a salir en su busca. No viven muy lejos, unas manzanas les separan. Enciende su ipod y camina rápido, inquieta,extraña.
Un par de canciones después, llega a su casa. No parece que haya nadie, pero llama al timbre. No hay respuesta. Llama una y otra vez, muy preocupada. Una lágrima se le escapa. ¿Y si le ha pasado algo?, mo podría soportarlo.
Resignada, vuelve a su casa, a encerrarse en su habitación, confusa, apagada. Alguna que otra lágrima mojará su almohada.