miércoles, 29 de diciembre de 2010

¿Por qué?...

¿Por qué no acabar con tu vida, si tanto la detestas? ¿Por qué no terminar con todo de una forma rápida y sin dolor? ¿Por qué no plantearte cómo sería la otra vida?.
Son preguntas que todos nos acabamos haciendo, en algún momento. Te lo propones, pero entonces es cuando te das cuenta de la cantidad de gente que te quiere, la cantidad de gente que siempre a estado ahí, dejándote su hombro, prestándote sus clínex, y aconsejándote. O simplemente recuerdas tu familia... Todos tienen problemas. Recapacitas sobre el daño que causarías si tu corazón dejara de latir, si no tuvieras pulso, y todo por una maldita acumulación de inconvenientes... Ahora tu, quieres acabar con tu vida.
 

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